Si bien en el taller el tema del doble se abordó en la literatura y el cine, también es interesante trabajar la temática en las letras de canciones. El presente análisis va a versar sobre dos canciones en las que la cuestión del doble está presente de distintas maneras. Uno de los textos a analizar es “Corre dijo la tortuga”, del disco Mentiras piadosas (1990) de Joaquín Sabina. El otro, que establece una relación de intertextualidad con una obra de Robert Louis Stevenson, pertenece a Los Aldeanos, un dúo de Hip hop cubano y lleva por título “Doctor Jekyll y Mr Hyde” (2003, del álbum homónimo). El clásico de Stevenson dio lugar no sólo a muchas películas sino también a otras piezas musicales.
En las producciones escritas de tan disímiles autores como Sabina y Aldeanos hay algún punto en común: la tipología en cuestión es la del desdoblamiento. Es decir, hay una dualidad que se manifiesta en un solo ser, cuando dos personalidades o encarnaciones coexisten en un mismo individuo. Esta dualidad varía en uno y otro texto. A continuación se clarificará la misma.
En “Corre dijo…” el yo poético reconoce las debilidades de, podríamos llamar, un otro yo lírico que desembocan en el desdoblamiento. Dicho reconocimiento se da proyectando un otro yo para fustigar lo que hay en uno. Para alcanzar el desdoblamiento se recurre a las personas gramaticales que refuerzan la idea de dualidad. En primer lugar, con el uso de la tercera persona: “el pariente pobre de la duda; con el íntimo enemigo que malvive…” y la adjetivación por enumeración: “caprichoso, orgulloso, receloso, fugitivo, traidor”. En segundo lugar, a partir de la reiteración del pronombre personal en segunda persona: “a ti te estoy hablando, a ti te estoy gritando; a ti que nunca sigues mis consejos” y las vomita de manera contundente a otro yo que es él mismo y al cual acepta no sin antes rechazar: “el enemigo que malvive de pensión en mi corazón”; “el más oscuro de los dos”, "que estás metido en mi pellejo” y gracias al cual “llevó a escribir esta canción”. En resumen, la dualidad está dada en la sensibilidad de ese yo lírico que se impone en algunos momentos: “a ti que nunca sigues mis consejos; a ti que no te debo, más que el empujón de anoche que me llevó…”.
En la canción de Aldeanos si bien podríamos distinguir dos yo líricos (somos yo y yo), el desdoblamiento está bien marcado y se da a partir del diálogo de Jekyll y Hyde, por lo tanto, acaso hay reminiscencias o aproximaciones a la construcción de un texto teatral. Aquí los personajes de Stevenson son dos entidades, dos seres. En palabras de los cubanos: “dos almas de un ser prisioneras”; “un alma dividida en dos” o “dos en un cuerpo”. El número dos cobra entonces total relevancia para marcar el desdoblamiento, enfrentamiento que marca diferencias pero que no permite romper la convivencia entre esos dos: “lo que más me jode es tener que cargar contigo; dónde te esconderías tú si no existiera; eres la mitad podrida; qué sería de ti sin mí, somos yo y yo”, y donde se acentúa con el juego de oposiciones, algo que no se da en la letra de Sabina. Ambas voces son contundentes y se enfrentan en “una batalla del binomio que dentro de todos hay”.
Si en la novela de Stevenson la época victoriana aparece en las descripciones del espacio y en los conceptos filosóficos que aparecen en la confesión de Jekyll al final del texto, en la canción de Aldeanos también se refleja una época y tiempos muy difíciles de todo el mundo: “muchos en la prostitución se amparan; lo primero es tener dinero; si te dañan, daña imbécil, se llama supervivencia, todo es competencia; que muera la razón”.
Por otro lado, la tensión entre Jekyll y Hyde está muy bien marcada en un juego de oposiciones que se alinean detrás del bien y el mal al promediar la canción: “luz/oscuridad; bien/mal; amor/odio; bondad/crueldad; Señor/ Satán” y se acentúa al final de la misma con una enumeración en la cual se destacan la calma/tormenta; paz/guerra o el ying/yang. La tensión entre lo bueno y lo malo se refuerza más aún en el nivel del relato con la utilización de sustantivos abstractos de rima consonante: “humanidad, bondad, verdad, sinceridad, imbecilidad, oscuridad, vanidad, crueldad, maldad”. Por su parte, en el cantante de Úbeda y en este mismo nivel se destacan algunas aliteraciones en los paralelismos: “a ti te estoy hablando”/ “a ti te estoy gritando” y en la anáfora “a ti “.
Así como la letra de los cubanos atrapa por la fuerza de todo lo analizado, es muy recomendable la interpretación del dúo, por la música, y por los coros también.
En conclusión, en Sabina el desdoblamiento se da en un nivel íntimo o particular del yo lírico a diferencia de “Dr. Jekyll y Mr. Hyde” donde la tensión de la dualidad en el “ser” se proyecta a un nivel más amplio de tipo general/global.
* Miguel Escobar es profesor de Lengua y Literatura
* Miguel Escobar es profesor de Lengua y Literatura







